DEVOCIONALES

ADORADOR DESDE EL CORAZÓN

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¿Alguna vez ha pensado en cómo las alabanzas pueden tomar un nuevo significado?
Entramos en nuestros servicios, oímos al coro tocando melodías reconocibles y tomamos nuestro lugar. Podemos ser insensibles a la música que oímos semana tras semana. Sabemos la melodía, las palabras del verso y el coro y todo de memoria. Pero ¿cuándo fue la última vez que realmente se centró en la letra, no la melodía ni la música, sino que específicamente en el texto?

Dios toma en serio nuestras palabras en la alabanza. Encontramos esta importancia en los versos de un libro lleno de adoración; El libro de los Salmos. Esta porción de las Escrituras contiene la escritura más original de los cántico de adoración.

“Hablará mi lengua tus dichos, porque todos tus mandamientos he escogido” Salmos 119:172
“Viva mi alma y te alabe, Y tus juicios me ayuden” Salmos 119:175

Los labios de David desbordan alabanza en agradecimiento a Dios por sus decretos. Los mandatos de Dios son tan preciados que David canta de su palabra. Él hace una petición de protección, el perdón y la redención. Si se va a establecer este texto para la melodía y la música, sería literalmente una oración cantada a Dios. Tales expresiones honestas y bíblicas pueden mover el corazón del adorador.

Cuando un himno o alabanza expresa la teología, es fácil estar de acuerdo y recitar las palabras a Dios. Es por eso que por medio de la música, somos capaces de identificarnos y por eso adquiere un significado mas profundo hacia a Dios a causa de las expresiones auténticas de nuestro corazón, mente y espíritu.

Debemos alabar a Dios con alabanzas llenas de vida y fidelidad. El regalo preciado de la salvación se convierte en la razón de por qué adoramos. Toda la tierra y la creación le responde. También nosotros le respondemos a Él.

Jesús dijo “mas el que bebiere del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás; sino que el agua que yo le daré será en él una fuente de agua que salte para vida eterna.” Juan 4:14.

“El que cree en mi , como dice la escritura, de su interior correrán ríos de agua viva.” Juan 7:38.

Como el agua, la adoración a Dios siempre vuelve a su origen que es el Padre. Él fluye dentro y fuera de nosotros por las aguas del Espíritu Santo.

Adoremos, no porque se nos ordene, sino porque el Espíritu que vive dentro de nosotros nos obliga a adorar. Pídale a Dios que busque su corazón y que lo haga firme, no arrojado de un lado a otro con olas de emoción. Elija tener un corazón que lo busca y adora. Un corazón fortalecido por su palabra.

Fuente: Bible YouVersion.

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