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Renueva
tus Neuronas (por Marcos Witt)
Hay
muchas cosas que vemos y oímos
a diario. Muchas veces ni siquiera sabemos
qué son, pero igualmente le abrimos
la puerta de nuestro disco duro (corazón).
Cuando
nos ponemos a analizar nuestra música
latina, nos damos cuenta que estamos en
graves problemas, en esta se habla de
adulterio, de fornicación, de borracheras.
Las letras de las canciones dicen cosas
como: “Le tiré tres balazos porque
me robó a la Juanita.” o “Te fuites,
me dejates y no volvites.”
El otro
día escuché una canción
increíble, la letra decía
así: “Es un merengue sin letra;
es un merengue sin letra.” Ni siquiera
pudieron hacer una canción que
no dice nada, no me pude aguantar la risa
al escuchar esa canción. Después
de oír tanta música que
predica valores tan torcidos y huecos,
no debería ser un secreto el porqué
muchas veces nos encontramos batallando
en campos de nuestra vida.
Tenemos
que tener cuidado de lo que entra por
la puerta de nuestros oídos. Si
eres una de esas personas que siempre
mira programas televisivos sensacionalistas,
amarillistas, rojos y de diferentes colores,
cuando te preguntes por qué estás
como estás, la respuesta se encuentra
en las cosas que permites que entren en
tu corazón (disco duro).
En México
había una revista que se llamaba
“Alarma”, era impresionante ver cuánta
sangre había en ese medio de prensa.
Cuanta más sangre había,
mejor era el periodismo de la revista,
según ellos. Si estás leyendo
ese tipo de revistas, y después
te preguntas por qué luchas con
el temor y la angustia, necesitas entender
que el enemigo está metiendo cosas
dentro de tu corazón a través
de lo que estás viendo y oyendo.
Jesucristo
enseñó que vino a darnos
vida y vida en abundancia. El enemigo
no desea que conozcamos esa clase de vida.
Él desea siempre tenernos bajo
su yugo de engaño, tristeza y pecado.
Satanás ha diseñado, con
astucia, una serie de situaciones, acontecimientos
y hechos para impedir que la vida abundante
de Jesús se manifieste en nuestra
vida. Usa personas, palabras, acontecimientos,
noticias y cualquier otra cosa que se
le ocurra, con el fin de mantenernos bajo
su yugo de esclavitud.
Virus
de inferioridad
Toda
mi vida he luchado con ciertos complejos
de inferioridad. El enemigo ha usado esto
en mi contra, acusándome una y
otra vez. En momentos, me ha hecho sentir
que no sirvo ni siquiera para seguir viviendo.
Hubo un tiempo en mi vida donde sus mentiras
y acusaciones me llevaron a vivir bajo
un terrible yugo de depresión y
soledad. Por fuera, todo el mundo veía
a un Marcos sonriente, pero por dentro
estaba sintiendo muchas emociones encontradas,
me sentía totalmente solo, a pesar
de estar rodeado de muchísima gente.
A las
actividades llegaban cada vez más
personas, los conciertos eran cada vez
más concurridos y por todos lados
la gente me decía palabras de admiración
y afecto. Me preguntaba por qué
me sentía tan mal por dentro si
pareciera que mi vida era un sueño.
A decir verdad, en muchísimas ocasiones
sentí que el enemigo había
convertido mi vida en una gran pesadilla.
Ahora puedo entender que Satanás
utilizó un hecho de mi niñez
y adolescencia para introducir un “virus”
que me afectó poderosamente.
Desde pequeño, descubrimos un problema
físico que hacía que cada
noche mojara la cama, año tras
año luché con esta situación.
Por mucho tiempo, no sabía lo que
era amanecer en una cama seca. Recuerdo
el temor que sentía de ir a quedarme
a la casa de algún primo o amigo
porque sabía que terminaría
mojando la cama y viviendo la vergüenza
de sus burlas. Nunca me acostumbré
a las burlas ni a los apodos que me pusieron.
Me dolía profundamente y el enemigo
empezó a usar esto para introducir
un virus que cambió mi percepción
acerca de mi mismo.
Empecé
a pensar que no era especial. Comencé
a creer las mentiras que me susurraba
el enemigo diciéndome que no podía
hacer nada bien. Me decía que lo
único que sabía hacer bien
era mojar la cama; por años creí
esta mentira. Esa mentira (un virus) cambió
el programa original que Dios había
escrito en mi disco duro, tomó
tanta fuerza en mi mente esa manera equivocada
de pensar, que la realidad de la victoria
se hacía cada vez más distante.
Años
después, un virus que pensé
haber erradicado de mi vida comenzó
a mostrarse de nuevo, llevándome
a pensamientos de tristeza, soledad y
angustia. En esos años, el dolor
se manifestaba de maneras distintas a
cuando era niño, pero entendí
que el origen del problema era el mismo.
Tenía que hacer algo al respecto,
tenía que “reprogramar” el disco
duro para que regresara a su estado original,
como Dios lo había hecho.
En ocasiones
el proceso de restaurar el disco duro
no es algo sencillo ni fácil, sobre
todo cuando hemos permitido que una gran
cantidad de basura entrara en nuestro
corazón y nuestra mente (“disco
duro”). Habrá momentos en los que
tendremos que tomar decisiones muy fuertes
con respecto a restaurar el disco duro
a su estado original. Tendremos que enfrentar,
confesar y abandonar pecados en nuestra
vida. Tendremos que llenarnos de la Palabra,
tendremos que cambiar de manera de hablar,
vivir y pensar. Satanás es muy
astuto en enviar sus “paquetes” de virus.
Lo que usa con más frecuencia para
borrar los archivos de triunfo y victoria
en nuestra mente es el rechazo.
Sabe
que si logra hacernos pensar que no servimos
para nada, no serviremos para nada. Sabe
que como el hombre PIENSA en su corazón,
así es él (Proverbios 23:7).
Si puede lograr cambiar nuestra percepción
acerca de quiénes somos, logrará
afectar nuestro disco duro. Entonces,
él y su equipo de trabajadores
se encargarán de mandar personas
que nos menosprecien y rechacen, hablando
mentiras acerca de nosotros, causando
dolor en nuestro corazón y daño
a nuestro pensamiento. En efecto, al permitir
entrar ese dolor y al “abrir” ese archivo
infectado, le damos una entrada a nuestro
pensamiento para que cambie y mueva los
archivos originales que Dios escribió
en nuestro corazón.
El
virus del temor
Otro
paquete popular que le da muy buenos resultados
es el temor, él es el maestro del
terror, le fascina tener a las personas
temerosas y espantadas. Le gusta cuando
la gente tiene miedo de la noche, de las
cucarachas, de los perros, del mañana
o de cualquier otra cosa que los mantenga
bajo su reinado de terror. La Biblia dice
que Dios no nos ha dado un espíritu
de temor (2 Timoteo 1:7), entonces el
único que pudo habernos enviado
ese espíritu es nuestro enemigo
Satanás.
El programa
original contenía estas palabras:
“amor, poder y dominio propio” (2 Timoteo
1:7). Sin embargo, hace mucho tiempo,
quizá a través de un acontecimiento,
un evento, algunas palabras o una vivencia
desagradable, Satanás se encargó
de enviar un virus que cambió el
programa original y ahora te encuentras
viviendo en el temor; teniendo muchísimos
deseos de salir de esa mentalidad. ¡Qué
bueno! Porque vamos a salir.
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