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NO JUZGUIES!!!
"Quítense
de vosotros toda amargura, enojo, ira,
gritería y maledicencia, y toda
malicia.
Antes sed benignos unos con otros, misericordiosos,
perdonándoos unos a otros, como
Dios también os perdonó
a vosotros en Cristo."
Efesios
4; 30 y 31
La verdad
este mandato es uno de los que más
nos cuesta respetar a los cristianos,
me refiero específicamente al no
juzgar a los demás y al perdonar
las ofensas de nuestro prójimo,
ya que conlleva negarnos a nosotros mismos,
nuestros pensamientos, sentimientos, emociones,
ideas, etc., y aceptar los errores, pecados
y el mal actuar (según nuestro
punto de vista) de nuestro prójimo
y perdonarlos como nosotros hemos sido
perdonados.
El primer
pasaje al que me voy a referir se encuentra
en Santiago 4; 11 y 12
"Hermanos,
no murmuréis los unos de los otros.
El que murmura del hermano y juzga a su
hermano, murmura de la ley y juzgas a
la ley, no eres hacedor de la ley, sino
juez. Uno solo es el dador de la ley,
que puede salvar y perder; pero tú,
¿quién eres para que juzgues
a otro?"
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La primera
vez que leí este pasaje fue como
una bofetada en mi rostro, como si me
explicará que la base del cristianismo
en el cual había creído
hasta entonces estaba errada; Por primera
vez me cuestione si tenía el poder
para juzgar los pecados y errores de los
demás, no importando las motivaciones
y las razones que creamos que justifican
nuestro juicio. Lo primero que señala
el versículo es que no murmuremos
los unos de los otros, atacando una de
las más enraizadas costumbres de
los grupos de hombres y mujeres que viven
en sociedad. Murmurar significa conversar
en perjuicio de un ausente, censurando
sus acciones. El pasaje condena esta acción
de juicio sobre nuestros hermanos y nuestros
prójimos, no importando cuan enojados
estemos, respecto a una determinada conducta
de éstos. No se limita como la
moral mundana señala a no realizar
prejuicios o juicios previos sino a no
condenar, bajo ninguna circunstancia a
nuestros semejantes, ya que de hacerlo
no estamos haciendo la voluntad de Dios,
ya que Él, y solo Él, es
el Juez sobre los hombres (personas).
Solo
Dios el que puede salvar y perder ¿Quien
soy yo para juzgar a mi hermano?, cometemos
el mismo pecado de Adán, Eva y
Satanás querer ser como Dios usurpar
un derecho que sólo le corresponde
a Él.
Respecto
del perdón, es cosa de recordar
una oración que nos enseñan
de pequeños ". . . y perdona
nuestras ofensas así como nosotros
perdonamos a quienes nos ofenden. . ."
Dios en ninguna parte nos obliga a perdonar
a los demás, pero si nos muestra
las consecuencias de no hacerlo. Vamos
a analizar el pensamiento de Jesús
y de las sagradas Escrituras en general.
En primer
lugar la Torá señalaba que
debía perdonarse 7 veces a mi hermano
cuando pecaba contra mí, Pedro
con este pensamiento en su cabeza se acerca
a Jesús y le dice Señor
¿cuantas veces perdonare? Hasta
7, Jesús le respondió: No
te digo hasta 7 sino hasta 70 veces 7.
Bueno no he estudiado profundamente el
significado de los números para
los judíos pero de lo que he aprendido
el número que mencionó Jesús
es inconmensurable.
Bueno
volviendo con el trozo del Padre Nuestro
"perdónanos como nosotros
perdonamos...", Jesús y la
Biblia nos enseñan que en la medida
que nosotros juzgamos, seremos juzgados;
que perdonamos seremos perdonados; que
condenamos seremos condenados.
A lo
que me refiero es que hay muchas personas
que no saben que cada vez que hablan mal
de alguien, o tan solo lo piensan, están
pavimentando su camino al Lago de fuego
eterno. Es increíble, pero incluso
muchos "cristianos" (tomado
como asistentes a iglesias cristianas)
juzgan a sus hermanos sin misericordia.
"Por
lo cual eres inexcusable, oh hombre, quienquiera
que seas tú que juzgas; pues en
lo que juzgas a otro, te condenas a ti
mismo; porque tú que juzgas haces
lo mismo."
(Romanos 2:1)
Lo voy
a tratar de decir en otros términos
juzgar es un pecado y como tal merecedor
del infierno, no importa quien seas, que
importante (creas que) seas, ni que cargo
tengas en tu congregación o ni
que profesión tengas, si juzgas
a tu hermano y no te arrepientes de ello
ni cambias de actitud te estas subiendo
al primer vuelo directo a acompañar
a Satanás y sus secuaces al mismísimo
INFIERNO.
Disculpen
lo directo pero creo que gran parte del
pueblo cristiano esta en este tobogán
y no me gusta que el enemigo se ría
en nuestras caras causando divisiones
en la Iglesia de Cristo.
¿Qué
puedes hacer? Bueno lo que puedes hacer
con todos tus pecados: Confesárselos
al Señor, arrepentirte en polvo
y ceniza(no literalmente) al único
que nos puede juzgar, esperar en su misericordia
y por favor ¡NO JUZGUES MAS!
Bueno
como sé que no es fácil,
te diré lo que hago cada vez que
tengo un pensamiento me acuerdo de este
mandato NO JUZGUES. Hazlo tú también
y si no puedes ora al Señor para
que te salve de este infernal pecado.
Patricio
González Tapia
Pecador arrepentido y salvo
por la gloriosa sangre de Nuestro Señor
Jesucristo
Aleluya
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