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Historia del Avivamiento Pentecostal en Chile
En el mes de Febrero de 1902 es nombrado pastor de la Iglesia Metodista Episcopal de Valparaíso, el Rev. Willis C. Hoover, médico cirujano, de 44 años. Ese mismo año el Pastor Hoover comienza una búsqueda intensa de mayor espiritualidad y santidad junto a la congregación de Valparaíso.
En relación a lo anterior, durante el año 1902 el tema de los estudios de la Escuela Dominical fue Los Hechos de los Apóstoles, lo que motivó también la búsqueda del bautismo del Espíritu Santo. Con respecto a esto, el pastor Willis C. Hoover hace mención del siguiente incidente: “En un estudio de profesores en el principio del año (1902), un hermano dirigió al pastor esta pregunta: ¿Qué impide que nosotros seamos una iglesia como esta iglesia primitiva? El pastor le respondió: No hay impedimento alguno sino el que este en nosotros mismos. Así que todo el año en la Escuela Dominical esto era nuestro blanco; y todo acto, toda persona, toda manifestación de Dios en las lecciones, se nos presentó como estímulo en esa dirección”. En 1907, el Rev. W. C. Hoover y su esposa, fueron inspirados en relatos de avivamiento, obras maravillosas del Espíritu Santo acompañadas por fuego, recibidos de la India por el ministerio de Pandita Ramabai.
En 1906 un violento terremoto asola la ciudad de Valparaíso y el templo de calle Chacabuco es destruido. La congregación de Valparaíso se ve entonces forzada a dispersarse en locales pequeños o clases a través de diferentes cerros. Debido a esto la Sociedad Misionera envía una carpa para así poder reunir una vez más a la congregación. Allí se reúnen por algún tiempo a pesar de las inclemencias del tiempo. En Febrero de 1908 se desarma la carpa y se comienza la construcción del nuevo templo, en el cual se reúnen por primera vez el 31 de diciembre de 1908 para esperar el año nuevo.
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Es así como en los primeros días del año1909 la congregación comienza a experimentar las primeras señales de avivamiento. Se hace especial mención del siguiente incidente: “En esos días un hermano empleado como nochero donde construían una casa, y por eso dormía de día, vino al pastor una tarde y le dijo: «Pastor, yo estaba durmiendo en mi casa hoy y el Señor vino y me dijo: Despiértate, quiero hablarte» Le dije: «Bueno Señor» Dijo: «Anda donde tu pastor y dile que llame a algunos de los hermanos más espirituales y que oren todos los días, porque voy a bautizarles con lenguas de fuego» Le dije: «Bueno, Señor, y ¿puedo yo ser uno de ellos?» «Sí, me dijo; y así he venido inmediatamente» Meditando sobre este relato, fue fácil ver que era de Dios como una respuesta directa a nuestras peticiones, que por tanto tiempo habían tenido esa dirección. Así es que se hizo conforme a estas palabras y desde el día siguiente, más o menos el 15 de enero (1909), se reunían todos los días en la casa del pastor, a las cinco de la tarde, cinco personas, y oramos en turnos y nos separábamos”. Prosigue así la inquieta búsqueda del bautismo de Espíritu Santo a través de la oración, ayuno, vigilias etc. La iglesia fue movida al arrepentimiento, comenzando manifestaciones variadas como confesiones de pecado espontáneas, llanto, restituciones, cambios de vida, conversiones extraordinarias, lenguas etc.
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