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Biografía Rev. Willis Collin Hoover Kurk
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Nació en 1858 en la ciudad de Freeport, Illinois, Estados Unidos de Norte América. Era de honorable familia cristiana metodista episcopal y educado en ambiente de prestigiosos intelectuales.
Alrededor de sus 25 años, ya estaba en posesión de una brillante carrera. En 1884, se graduó en la ciudad de Chicago, como médico cirujano, actividad que ejerce algunos años y dentro de este lapso comienza a sentir el impulso del llamado de Dios a su obra.
En el año 1889, llega a nuestro país el misionero Rev. Willis C. Hoover, secundado por su distinguida esposa Mrs. Mary Anne Hilton de Hoover, cuyo aporte y estímulo fue de excepcional eficacia. El Rev. W. C. Hoover llega a nuestro país designado por la Iglesia Metodista Episcopal para asumir el cargo de Rector del Iquique English College (Colegio Inglés de Iquique). En 1902 es trasladado a Valparaíso, con el fin de hacerse cargo de la Iglesia Metodista Episcopal de dicha ciudad, en remplazo del Rev. E. E. Wilson.
La adaptación del ilustre siervo de Dios a nuestro ambiente de sencillez fue manifiesto a todos. Se acomodó al nivel de los humildes con la mayor naturalidad. Evidencia inapelable fue la excelencia de su humor, completa y cordial identificación con el ciudadano chileno.
En cierta ocasión un pastor decía de él: “El Rev. Doctor Hoover era una persona sin apariencias, pequeño de estatura, humilde y sencillo, de costumbres y modales sin complicación, pero de una profunda convicción y de una fe vigorosa y fuerte que ni los más despiadados huracanes diabólicos habrían podido desarraigar de la Roca de los Siglos”.
Abnegado, fiel, bondadoso y recto; consejero oportuno, siempre preocupado de sus ovejas a las que amaba entrañablemente; digno modelo de su hogar, formado al calor de las enseñanzas de la Santa Biblia; con lágrimas en sus oraciones pedía a Dios misericordia por algún alma descarriada o para soportar con espartano coraje las ingratitudes y desprecios de aquellos que malévolamente le denostaban y perseguían.
En las últimas oraciones de su vida, la petición predominante fue: “Señor, danos otro avivamiento como aquel que nos diste, si fiera posible, sin los errores y las extravagancias que lo acompañaban; pero en todo caso danos otro avivamiento.”
En la madrugada del 27 de Mayo de 1936, a la edad de 78 años, el insigne siervo fue ascendido a la gloria para estar presente al Señor.
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