RECURSOS

UNA ORACIÓN EFECTIVA

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“41 Velad y orad, para que no entréis en tentación; el espíritu a la verdad está dispuesto, pero la carne es débil.” (Mateo 26:41) Estas palabras corresponden a Jesús y a la importancia de la oración para el Espíritu.

Nunca diga que la oración no es eficiente. La oración no contestada indica que algo estamos haciendo mal. Es importante que entendamos como debemos ofrendar nuestra oración a Dios para que esta sea eficaz.

Primero debemos orar en el nombre de Jesús. Él dijo 13 Y todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo. 14 Si algo pidiereis en mi nombre, yo lo haré.” (Juan 14: 13 y 14). Dios quiere glorificar a Jesús, su hijo, por esta razón debemos orar en su nombre y Jesús ratifica esta realidad con los versículos que hemos indicado. No hay forma de llegar a Dios el padre sino que únicamente por su hijo. Jesús no nos indica el camino hacia el padre sino que él es el camino y cuando oramos en su nombre nos lleva a la presencia del Padre. “18 porque por medio de él los unos y los otros tenemos entrada por un mismo Espíritu al Padre.” (Efesios 2:18). Al orar en el nombre de Jesús obedecemos su orden, hacemos algo aprobado por Él, le damos honor y gloria a Él y sabemos que el padre será glorificado por lo que hacemos en el nombre de Él. Esto también nos señala que aquel que ora en el nombre de Jesús es una persona salva.

También debemos orar en el espíritu. “10 Y derramaré sobre la casa de David, y sobre los moradores de Jerusalén, espíritu de gracia y de oración; y mirarán a mí, a quien traspasaron, y llorarán como se llora por hijo unigénito, afligiéndose por él como quien se aflige por el primogénito.(Zacarías 12:10). En este versículo encontramos una hermosa verdad. El Espíritu Santo permite que nuestra oración fluya por nuestros labios. Cuando oramos en el espíritu oramos con fortaleza para que él nos ayude. “26 Y de igual manera el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad; pues qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles.(Romanos 8:26). El espíritu hace por nosotros, lo que nosotros no somos capaces de hacer por nuestra cuenta. Él nos ayuda en nuestra debilidad. Siempre deseamos orar más, y es por culpa de nuestra debilidad. Pero este debe transformase en fortaleza cuando nos sujetamos en Dios. Esto nos llama a estar llenos del espíritu de Dios.

Debemos también orar en obediencia a Dios. No esperemos que Dios responda nuestra oración viviendo en desobediencia. Él no recompensa el pecado por lo que no nos contestara si no le obedecemos porque nos ama. “1Si en mi corazón hubiese yo mirado a la iniquidad, El Señor no me habría escuchado.(Salmos 66:18). Esta es una promesa Bíblica que debiésemos marcar en nuestras biblias y en nuestras mentes, El señor es justo e inmutable por lo que es necesario que al orar en su presencia entendamos que su respuesta vendrá si le obedecemos.

Debemos orar en la voluntad de Dios.14 Y esta es la confianza que tenemos en él, que si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, él nos oye. 15 Y si sabemos que él nos oye en cualquiera cosa que pidamos, sabemos que tenemos las peticiones que le hayamos hecho.” (1 Juan 5:14 y 15) Para conocer la voluntad de Dios debemos reconocer si queremos hacer su voluntad. Esta es la forma de conocer la voluntad de Dios. No preguntando que es más bien sabiendo que la haremos independiente de lo que sea. Sencillamente debemos decir “Señor estoy listo”. Sin duda tememos a la voluntad de Dios. Pensamos que será algo que nos separará de todo lo que nos gusta terrenalmente y puede que así suceda. La voluntad de Dios es buena, perfecta y aceptable. Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional. No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.” (Romanos 12:1 y 2). Solo debemos saber que su voluntad es agradable y perfecta y vivirla.

También debemos orar en comunión con los creyentes. 25 Y cuando estéis orando, perdonad, si tenéis algo contra alguno, para que también vuestro Padre que está en los cielos os perdone a vosotros vuestras ofensas. 26 Porque si vosotros no perdonáis, tampoco vuestro Padre que está en los cielos os perdonará vuestras ofensas.” (Marcos 11:25 y 26) Aquel que no perdona pone una barrera en la respuesta a nuestra oración. El acumular y guardar el rencor no vale la pena. Esto es una gran verdad. Si vivimos con pelas y rencores no nos preguntemos porque Dios no nos oye.

Por ultimo debemos orar en fe.22 Y todo lo que pidiereis en oración, creyendo, lo recibiréis.” (Mateo 21:22). La fe es un regalo de Dios. Y este regalos solo debemos ocuparlo para hacer la voluntad de Dios. La fe está ahí. La fe es el combustible que transporta la oración a Nuestro Señor. No es una gran fe la que necesitamos sino que debemos tener fe en un gran Dios.

Nuestra naturaleza pecaminosa nos impide orar o nos provoca pereza. Para muchas cosas dedicamos horas de nuestro tiempo y dedicación pero no así en la oración mientras no seamos llenados con su Espíritu Santo. Recuerde que ésta es una parte muy importante del crecimiento espiritual y si pone en acción, su vida de oración, experimentará la gracia y el poder de Dios en cada aspecto de su vida.

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